lunes, 31 de mayo de 2021

FRACTURAS Y LUXACIONES

 FRACTURAS Y LUXACIONES 

La fractura es la rotura total o parcial de un hueso. Se producen a consecuencia de un traumatismo, aunque algunas enfermedades como la osteoporosis, pueden originar una fractura sin traumatismo previo. 

Se pueden clasificar en:

- - 

Fracturas incompletas: en este caso la fractura no alcanza toda la sección del hueso, por lo que los fragmentos del mismo no llegan a separarse. 

Fracturas completas: la fractura alcanza toda la sección del hueso por lo que puede producirse un movimiento de los fragmentos óseos. El movimiento de estos fragmentos óseos daña los tejidos musculares de la zona, pudiendo llegar a romper la piel. 

Fracturas cerradas: en este caso la piel de la zona no se rompe, con lo que no existe riesgo de infección. 

Fracturas abiertas: se produce la rotura de la piel, poniendo en contacto el hueso fracturado con el exterior. Este tipo de fracturas son graves por el riesgo de hemorragia grave e infección. 

Atención inicial en fracturas. 

Realizar una valoración inicial del estado del herido y alertar a los servicios de emergencias en caso necesario. 

Evitar mover al herido. 

Retirar anillos, pulseras y relojes si la fractura ha afectado a una extremidad superior. Al hincharse por la inflamación, ya será más complicado retirarlos. 

En caso de fracturas abiertas con hemorragias, intentar controlar la hemorragia. 

Sólo en caso de no poder recibir asistencia, inmovilizar la zona de la fractura, incluyendo las articulaciones adyacentes, con férulas rígidas, evitando siempre movimientos bruscos de la zona afectada. 

Fractura del cráneo. 

Aquí lo realmente importante, más que la fractura en sí, es que el Sistema Nervioso Central haya podido sufrir daños. La mayoría de los síntomas que exploramos están directamente relacionados con la afectación del sistema nervioso central. 

Ante una fractura de cráneo debemos saber que:
La posición antishock es inadecuada pues aumenta la presión craneal. En este tipo de fracturas la epistaxis y la otorragia no se deben taponar. Traumatismos de la columna vertebral. 

La gravedad de un traumatismo en la columna vertebral viene determinada no sólo por las lesiones que pueden sufrir las vértebras, sino especialmente por la posible afectación de la médula espinal. Pueden verse afectadas funciones motoras y sensitivas en las zonas del cuerpo que se corresponden con la raíz nerviosa dañada. 

Ante esta situación debemos:
Controlar la permeabilidad de la vía aérea. Solicitar asistencia médica urgente. 

Evitar que se mueva al herido y si está consciente, pedirle que evite cualquier movimiento brusco. Lo podemos mover si lo necesitamos, manteniendo el eje cabeza-cuello-tronco como si fuese un único bloque rígido. 

Vigilar las constantes vitales periódicamente. 

Atención inicial en luxaciones 

La luxación es la separación permanente de las superficies articulares, de forma que los huesos que forman la articulación quedan fuera de su sitio. Pueden ser completas, cuando la separación es total, o incompletas, parciales o subluxaciones, cuando una porción de las superficies articulares sigue en contacto, aunque de una forma anormal. 

Ante una luxación nuestra actuación debe ser la siguiente: 

- - 

Inmovilizar la articulación afectada tal y como se encuentre si vamos a trasladar al herido. Si la luxación afecta a las extremidades inferiores se pedirá atención médica “in situ” para el traslado del herido con medios adecuados.
No reducir la luxación. 

Traslado a un centro sanitario para su reducción y tratamiento por personal facultativo o solicitud de atención médica. 

Inmovilización de las extremidades 

Una inmovilización se hace con el objeto de impedir todo movimiento de una zona lesionada, y así, no agravar las lesiones existentes por daños en músculos, nervios y vasos. Además la inmovilización reduce el dolor. 

En caso de lesiones o fracturas del brazo, antebrazo o clavícula, se procede a la inmovilización de la zona afectada mediante el uso de un cabestrillo. 

> Inmovilización del húmero 

  • -  Emplear dos férulas (almohadilladas previamente). El largo debe ser suficiente como para abarcar las articulaciones adyacentes (a ambos lados de la fractura).
  • -  Fijar las férulas mediante tiras flojas en un primer momento.
  • -  A continuación ajustar progresivamente sin tirones.
  • -  La posición de los nudos ha de caer sobre la férula y en la parte externa del brazo.
    Nunca en la zona de la fractura.
  • -  Colocar un cabestrillo, para inmovilizar el codo.
  • -  Colocar dos tiras de tela o un vendaje ancho sobre el tórax y brazo lesionado, para
    inmovilizar el hombro.
    > Inmovilización del codo: nos podemos encontrar el brazo de la víctima en dos posiciones: estirado o flexionado (sostenido por la propia víctima). El objetivo es inmovilizar la articulación.
    > Inmovilizaciones del antebrazo, muñeca y mano: se procede igual que para la inmovilización del húmero, pero sin necesidad de sujetar el brazo sobre el tórax.
    > Inmovilización del muslo y cadera: la inmovilización ha de intentar cubrir toda la extremidad inferior y llegar hasta la zona de las costillas.
    > Inmovilización de la pierna: en caso de que la lesión afecte a la pierna, la férula debe cubrir desde el tobillo hasta la zona del muslo.






 FRACTURAS Y LUXACIONES

La fractura es la rotura total o parcial de un hueso. Se producen a consecuencia de un traumatismo, aunque algunas enfermedades como la osteoporosis, pueden originar una fractura sin traumatismo previo.

Se pueden clasificar en:

Fracturas incompletas: en este caso la fractura no alcanza toda la sección del hueso, por lo que los fragmentos del mismo no llegan a separarse.

Fracturas completas: la fractura alcanza toda la sección del hueso por lo que puede producirse un movimiento de los fragmentos óseos. El movimiento de estos fragmentos óseos daña los tejidos musculares de la zona, pudiendo llegar a romper la piel.


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Fracturas cerradas: en este caso la piel de la zona no se rompe, con lo que no existe riesgo de infección.

Fracturas abiertas: se produce la rotura de la piel, poniendo en contacto el hueso fracturado con el exterior. Este tipo de fracturas son graves por el riesgo de hemorragia grave e infección.



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Atención inicial en fracturas.

Realizar una valoración inicial del estado del herido y alertar a los servicios de emergencias en caso necesario.

No mover al herido.

Retirar anillos, pulseras y relojes si la fractura ha afectado a una extremidad superior. Al hincharse por la inflamación, ya será más complicado retirarlos.

En caso de fracturas abiertas con hemorragias, intentar controlar la hemorragia.

Sólo en caso de no poder recibir asistencia, inmovilizar la zona de la fractura, incluyendo las articulaciones adyacentes, con férulas rígidas, evitando siempre movimientos bruscos de la zona afectada.

Fractura del cráneo.

Aquí lo realmente importante, más que la fractura en sí, es que el Sistema Nervioso Central haya podido sufrir daños. La mayoría de los síntomas que exploramos están directamente relacionados con la afectación del sistema nervioso central.



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Ante una fractura de cráneo debemos saber que:


La posición antishock es inadecuada pues aumenta la presión craneal. En este tipo de fracturas la epistaxis y la otorragia no se deben taponar. Traumatismos de la columna vertebral.

La gravedad de un traumatismo en la columna vertebral viene determinada no sólo por las lesiones que pueden sufrir las vértebras, sino especialmente por la posible afectación de la médula espinal. Pueden verse afectadas funciones motoras y sensitivas en las zonas del cuerpo que se corresponden con la raíz nerviosa dañada.

Ante esta situación debemos:

Controlar la permeabilidad de la vía aérea. Solicitar asistencia médica urgente.

Evitar que se mueva al herido y si está consciente, pedirle que evite cualquier movimiento brusco. Lo podemos mover si lo necesitamos, manteniendo el eje cabeza-cuello-tronco como si fuese un único bloque rígido.

Vigilar las constantes vitales periódicamente.


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ATENCIÓN INICIAL EN LUXACIONES

La luxación es la separación permanente de las superficies articulares, de forma que los huesos que forman la articulación quedan fuera de su sitio. Pueden ser completas, cuando la separación es total, o incompletas, parciales o subluxaciones, cuando una porción de las superficies articulares sigue en contacto, aunque de una forma anormal.



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Ante una luxación nuestra actuación debe ser la siguiente:

1. Inmovilizar la articulación afectada tal y como se encuentre si vamos a trasladar al herido. Si la luxación afecta a las extremidades inferiores se pedirá atención médica “in situ” para el traslado del herido con medios adecuados.

2. No reducir la luxación.

3.  Traslado a un centro sanitario para su reducción y tratamiento por personal facultativo o solicitud de atención médica.

Inmovilización de las extremidades

Una inmovilización se hace con el objeto de impedir todo movimiento de una zona lesionada, y así, no agravar las lesiones existentes por daños en músculos, nervios y vasos. Además la inmovilización reduce el dolor.

En caso de lesiones o fracturas del brazo, antebrazo o clavícula, se procede a la inmovilización de la zona afectada mediante el uso de un cabestrillo.

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(Pincha en la imagen para ver los pasos a seguir para un cabestrillo improvisado)



> Inmovilización del húmero

  • -  Emplear dos férulas (almohadilladas previamente). El largo debe ser suficiente como para abarcar las articulaciones adyacentes (a ambos lados de la fractura).
  • -  Fijar las férulas mediante tiras flojas en un primer momento.
  • -  A continuación ajustar progresivamente sin tirones.
  • -  La posición de los nudos ha de caer sobre la férula y en la parte externa del brazo.
    Nunca en la zona de la fractura.
  • -  Colocar un cabestrillo, para inmovilizar el codo.
  • -  Colocar dos tiras de tela o un vendaje ancho sobre el tórax y brazo lesionado, para
    inmovilizar el hombro.
    > Inmovilización del codo: nos podemos encontrar el brazo de la víctima en dos posiciones: estirado o flexionado (sostenido por la propia víctima). El objetivo es inmovilizar la articulación.
    > Inmovilizaciones del antebrazo, muñeca y mano: se procede igual que para la inmovilización del húmero, pero sin necesidad de sujetar el brazo sobre el tórax.
    > Inmovilización del muslo y cadera: la inmovilización ha de intentar cubrir toda la extremidadinferioryllegarhastalazonadelas costillas.
    > Inmovilización de la pierna: en caso de que la lesión afecte a la pierna, la férula debe cubrir desde el tobillo hasta la zona del muslo.


    >Inmovilización del codo: Nos podemos encontrar con el brazo de la víctima en dos posiciones: Estirado o flexionado (sostenido por la propia víctima). Tu objetivo será inmovilizar la articulación, tal y como la encuentres.
    >Inmovilizaciones del antebrazo, muñeca y mano: se procede igual que para la inmovilización del húmero, pero sin necesidad de sujetar el brazo sobre el tórax. En lesiones graves de las extremidades inferiores, debemos evitar movilizar al herido, especialmente en fracturas, pero en caso de ser necesario el traslado, realizaremos una inmovilización de la extremidad afectada.
    >Inmovilización del muslo y cadera: la inmovilización ha de intentar cubrir toda la extremidad inferior y llegar hasta la zona de las costillas.

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      1. Disponer una férula de largo suficiente como para cubrir desde los pies hasta la axila (si se dispone de una segunda férula, se colocará en la cara interna, desde la ingle hasta el talón).
      2. Alinear ambas extremidades a fin de que la extremidad sana actúe como férula para la dañada.
      3. Colocar un almohadillado entre ambas piernas.
      4. Deslizar las tiras de sujeción bajo los huecos anatómicos como son la
        cintura, rodilla y tobillos.
      5. Fijar la férula por la cara exterior de la extremidad, procurando movilizarla lo mínimo posible. Utilizando los pañuelos la sujetamos, anudando en el lateral externo y siempre sobre la férula, no sobre la extremidad afectada. Colocamos dos tiras entre las caderas y las rodillas y otras dos entre las rodillas y los tobillos para dejar inmovilizada la articulación.
      6. Inmovilizar los pies mediante un vendaje en ocho. Es decir, pasar un pañuelo o tira largo por debajo de los tobillos y cruzarlo por encima de los pies realizando el nudo en la zona de la suela del calzado.
    • >Inmovilización de la pierna: en caso de que la lesión afecte a la pierna, la férula debe cubrir desde el tobillo hasta la zona del muslo. Para inmovilizar la extremidad debes actuar igual que en el caso anterior.

Fracturas y luxaciones

La fractura es la rotura total o parcial de un hueso. Se producen a consecuencia de un traumatismo, aunque algunas enfermedades como la osteoporosis, pueden originar una fractura sin traumatismo previo. 

Se pueden clasificar en: 

  • Fracturas incompletas: en este caso la fractura no alcanza toda la sección del hueso, por lo que los fragmentos del mismo no llegan a separarse. 
  • Fracturas completas: la fractura alcanza toda la sección del hueso por lo que puede producirse un movimiento de los fragmentos óseos. El movimiento de estos fragmentos óseos daña los tejidos musculares de la zona, pudiendo llegar a romper la piel. 
  • Fracturas cerradas: en este caso la piel de la zona no se rompe, con lo que no existe riesgo de infección. 
  • Fracturas abiertas: se produce la rotura de la piel, poniendo en contacto el hueso fracturado con el exterior. Este tipo de fracturas son graves por el riesgo de hemorragia grave e infección. 

ATENCIÓN INICIAL DE FRACTURAS

→ Realizar una valoración inicial del estado del herido y alertar a los servicios de emergencias en caso necesario. 
→ Evitar mover al herido. 
→ Retirar anillos, pulseras y relojes si la fractura ha afectado a una extremidad superior. Al hincharse por la inflamación, ya será más complicado retirarlos. 
→ En caso de fracturas abiertas con hemorragias, intentar controlar la hemorragia. 
→ Sólo en caso de no poder recibir asistencia, inmovilizar la zona de la fractura, incluyendo las articulaciones adyacentes, con férulas rígidas, evitando siempre movimientos bruscos de la zona afectada. 

FRACTURA DE CRÁNEO

Aquí lo realmente importante, más que la fractura en sí, es que el Sistema Nervioso Central haya podido sufrir daños. La mayoría de los síntomas que exploramos están directamente relacionados con la afectación del sistema nervioso central. Ante una fractura de cráneo debemos saber que:

→ La posición antishock es inadecuada pues aumenta la presión craneal. → En este tipo de fracturas la epistaxis y la otorragia no se deben taponar. Traumatismos de la columna vertebral. 

La gravedad de un traumatismo en la columna vertebral viene determinada no sólo por las lesiones que pueden sufrir las vértebras, sino especialmente por la posible afectación de la médula espinal. Pueden verse afectadas funciones motoras y sensitivas en las zonas del cuerpo que se corresponden con la raíz nerviosa dañada. 

Ante esta situación debemos:

→ Controlar la permeabilidad de la vía aérea. 
→ Solicitar asistencia médica urgente. 
→ Evitar que se mueva al herido y si está consciente, pedirle que evite cualquier movimiento brusco. Lo podemos mover si lo necesitamos, manteniendo el eje cabeza-cuello-tronco como si fuese un único bloque rígido. 
→ Vigilar las constantes vitales periódicamente. 

ATENCIÓN INICIAL EN LUXACIONES 

La luxación es la separación permanente de las superficies articulares, de forma que los huesos que forman la articulación quedan fuera de su sitio. Pueden ser completas, cuando la separación es total, o incompletas, parciales o subluxaciones, cuando una porción de las superficies articulares sigue en contacto, aunque de una forma anormal. 

Ante una luxación nuestra actuación debe ser la siguiente: 

  1. Inmovilizar la articulación afectada tal y como se encuentre si vamos a trasladar al herido. Si la luxación afecta a las extremidades inferiores se pedirá atención médica “in situ” para el traslado del herido con medios adecuados.
  2. No reducir la luxación.
  3. Traslado a un centro sanitario para su reducción y tratamiento por personal facultativo o solicitud de atención médica. 

INMOVILIZACIÓN DE EXTREMIDADES

Una inmovilización se hace con el objeto de impedir todo movimiento de una zona lesionada, y así, no agravar las lesiones existentes por daños en músculos, nervios y vasos. Además la inmovilización reduce el dolor. 

En caso de lesiones o fracturas del brazo, antebrazo o clavícula, se procede a la inmovilización de la zona afectada mediante el uso de un cabestrillo. 

  • Inmovilización del húmero 
    • Emplear dos férulas (almohadilladas previamente). El largo debe ser suficiente como para abarcar las articulaciones adyacentes (a ambos lados de la fractura).
    • Fijar las férulas mediante tiras flojas en un primer momento.
    • A continuación ajustar progresivamente sin tirones.
    • La posición de los nudos ha de caer sobre la férula y en la parte externa del brazo. Nunca en la zona de la fractura.
    • Colocar un cabestrillo, para inmovilizar el codo.
    • Colocar dos tiras de tela o un vendaje ancho sobre el tórax y brazo lesionado, para inmovilizar el hombro.
  • Inmovilización del codo: nos podemos encontrar el brazo de la víctima en dos posiciones: estirado o flexionado (sostenido por la propia víctima). El objetivo es inmovilizar la articulación.
  • Inmovilizaciones del antebrazo, muñeca y mano: se procede igual que para la inmovilización del húmero, pero sin necesidad de sujetar el brazo sobre el tórax.
  • Inmovilización del muslo y cadera: la inmovilización ha de intentar cubrir toda la extremidad inferior y llegar hasta la zona de las costillas.
    • Disponer una férula de largo suficiente como para cubrir desde los pies hasta la axila (si se dispone de una segunda férula, se colocará en la cara interna, desde la ingle hasta el talón).
    • Alinear ambas extremidades a fin de que la extremidad sana actúe como férula para la dañada.
    • Colocar un almohadillado entre ambas piernas.
    • Deslizar las tiras de sujeción bajo los huecos anatómicos como son la cintura, rodilla y tobillos.
    • Fijar la férula por la cara exterior de la extremidad, procurando movilizarla lo mínimo posible. Utilizando los pañuelos la sujetamos, anudando en el lateral externo y siempre sobre la férula, no sobre la extremidad afectada. Colocamos dos tiras entre las caderas y las rodillas y otras dos entre las rodillas y los tobillos para dejar inmovilizada la articulación.
    • Inmovilizar los pies mediante un vendaje en ocho. Es decir, pasar un pañuelo o tira largo por debajo de los tobillos y cruzarlo por encima de los pies realizando el nudo en la zona de la suela del calzado.
  • Inmovilización de la pierna: en caso de que la lesión afecte a la pierna, la férula debe cubrir desde el tobillo hasta la zona del muslo.
  • Inmovilización del codo: Nos podemos encontrar con el brazo de la víctima en dos posiciones: Estirado o flexionado (sostenido por la propia víctima). Tu objetivo será inmovilizar la articulación, tal y como la encuentres.

lunes, 17 de mayo de 2021

Heridas y contusiones

 

LAS CONTUSIONES

Pues bien, como algunos ya sabréis una contusión es una lesión producida por un golpe sobre la piel sin llegar a romperla, en ocasiones muy graves puede llegar a romperse. Y las podemos clasificar en 2 grados:

  •     I.        CONTUSIONES LEVES: es una afectación superficial, y lo podemos reconocer por un leve enrojecimiento o por la aparición típica de cardenal en el que es producido por la rotura de pequeños vasos sanguíneos.

v  Signos y sintomas: dolor de intensidad variable según la zona afectada y ligera zona inflamada.

 

  •  II.        CONTUSIONES GRAVES: lo reconocemos por la aparición de hematoma debido a la rotura de vasos sanguíneos de mayor tamaño o acumulación liquida con relieve incluso aplastamiento, pudiendo verse afectados músculos, nervios y huesos.

v  Signos y síntomas: dolor muy intenso, inflamación, y la posibilidad de impotencia funcional por el dolor ante la movilidad.

¿Cómo actuaremos?

Aplicando frío y reposo de la zona, en caso de contusión grave no vaciaremos los hematomas, y si fuera preciso inmovilizaríamos a la víctima y la evacuaríamos al hospital más cercano. 



CONTUSION ARTICULAR: ESGUINCE

Este tipo de contusión articular es por una lesión por traumatismo en la que la articulación se desplaza momentáneamente y provoca una lesión en los ligamentos.

v  Signos y síntomas; de un esguince son, dolor intenso, inflamación, dificultad en los movimientos, enrojecimiento y aumento de la temperatura en la zona de la contusión.





CUERPOS EXTRAÑOS

Es cualquier elemento ajeno a nuestro cuerpo a través de la piel u orificio natural.

CUERPO EXTRAÑO EN EL OJO

Cuando este entra en nuestros ojos nuestro organismo activa una respuesta de defensa natural frente a este cuerpo extraño, como puede ser con el parpadeó o el lagrimeo haciendo que este sea expulsado al exterior.

¿Cómo actuaremos si nos pasara algo así?

Pues bien, nunca frotaremos los ojos pues esto agravaría más el problema, si nos tocamos siempre será con las manos limpias, y trataríamos de localizar el cuerpo extraño, si no esta incrustado aplicaremos suero para desplazarlo hacia un lado y lo retiraremos con una gasa húmeda, de estarlo cubriríamos el ojo con una gasa húmeda y lo llevaríamos a un hospital donde se le aplicara las técnicas necesarias.

CUERPO EXTRAÑO EN EL OIDO

Lo más común es sentir zumbidos, dolor, enrojecimiento y alteraciones en la audición.

¿Cómo actuaremos?

Nunca extraeremos el objeto con los dedos o pinzas a no ser que este muy visible ya que podríamos introducirlo más, pediremos al paciente que incline la cabeza hacia el lado donde tiene el cuerpo extraño y la sacuda suavemente para ayudar a salir, y si fuera un insecto lo ideal es llevar a la persona a un lugar oscuro y enfocar en el oído con una linterna para que este salga al exterior.

CUERPO EXTRAÑO EN LA NARIZ

Esto es mas frecuente en niños, pudiendo provocar irritación e infección.


¿Qué hacer en estos casos?

Pediremos que respire por la boca, no hurgaremos en la nariz, pues podríamos agravarlo, presionaremos el orificio donde se encuentra el objeto y pediremos al paciente que sople para ver si gracias a la mucosidad arrastrara el objeto.

HERIDAS

Se llama herida a toda aquella que ha perdido la continuidad de la piel por un traumatismo, y esto puede ocasionar infecciones graves pues nuestro organismo queda expuesto a muchas bacterias, lesiones de órganos y tejidos subyacentes.

Las heridas se dividen en leves y graves, atendido a unos factores que las clasifica.

v  Factores de gravedad

Ø  Extensión de la herida.

Ø  Profundidad de la herida

Ø  Localización de la herida (cara, periorificios, abdomen, tórax...).

Ø  Suciedad de la herida.

Ø  Afectación de estructuras.

Ø  Edad del herido (edades extremas).

Ø  Estado general de salud del herido.

Ø  Objeto causante de la herida.

Ø  Complicaciones de la herida.

 

v  Complicaciones de las heridas locales.

Ø  Afectación de estructuras (nervios, tendones, huesos, etc.).

Ø  Infección de la herida.

Ø  Problemas en la cicatrización.

 

v  Complicaciones generales.

Ø  Hemorragias.

Ø  Infección generalizada (tétanos).

Ø  Presencia de shock

HERIDAS LEVES

¿Cómo actuaremos? 

En primer lugar, dejaremos que la herida respire un poco, la dejaremos visible (recortar pelo que haya alrededor), limpiaremos la herida con agua y jabón de dentro hacia fuera y utilizaremos un antiséptico sin colorante como por ejemplo la povidona yodada. En caso de ambiente limpio no le pondremos vendaje pues esto favorece la cicatrización, pero si hay sangrado y el ambiente es contaminante la cubriremos con una gasa para evitar infecciones y en cuanto se pueda se dejará al aire libre.


                HERIDAS GRAVES

Son aquellas que reúnen uno o más factores de gravedad. Este tipo de heridas suelen llevar una patología asociada más grave que la propia herida, por ello el socorrista sólo realizara la primera atención para que posteriormente sea tratada en un Centro Asistencial.

 

¿Cómo actuara el socorrista?

1.    Evaluación primaria (control de signos vitales)

2.  Evaluación secundaria (coartación de las hemorragias, inmovilización de las fracturas…)

3.   Cubrir las heridas con material estéril.

4.  Evacuar al centro hospitalario.  



          HERIDA PENETRANTE EN TORAX

Este tipo de heridas pueden producir el colapso pulmonar, debido a la entrada de aire ambiental en la cavidad torácica con la inspiración y a la salida de aire de la cavidad pleural con la espiración Pueden estar producidas por objetos punzantes o por fracturas de costillas.

v  Signos y síntomas: dificultad respiratoria, tos acompañada de hemoptisis, dolor torácico si hay afectación ósea, la herida puede presentar silbido por la entrada y salida del aire a través de la herida, y presencia de shock por insuficiencia respiratoria y cardiaca.

¿Cómo actuara el socorrista?

1.    No sacar ningún objeto clavado.

2. Tapar rápidamente la herida con algún material que no transpire ( el plástico de la bolsa de las gasas), a fin de evitar el colapso pulmonar.

3. Trasladar urgentemente a Centro Hospitalario en posición de semi-incorporado y ladeado hacia el pulmón lesionado.





HERIDAS PENETRANTES EN EL ABDOMEN

Son aquellas que comunican el interior del abdomen con el exterior, siendo las complicaciones más graves de este tipo de heridas las lesiones viscerales, las hemorragias internas y la infección de la cavidad abdominal (peritonitis).

v  Signos y síntomas: dolor abdominal, presencia de una herida que comunica en el interior del abdomen con el exterior pudiendo ser los intestinos, presencia de signos y síntomas de un shock.

¿Cómo actuaríamos?

No extraer el objeto clavado, no reintroducir las vísceras, no dar nada por vía oral, tapar la herida con un trozo de tela grande limpia, no usaremos gasas pequeñas porque podrían introducirse dentro, abrigar al herido, y trasladarlo al en posición decúbito supino con las piernas flexionada




martes, 11 de mayo de 2021

Hemorragia

Una hemorragia es la salida de sangre desde el aparato sanguíneo , provocada por la ruptura de  vasos sanguíneos  como venas , arterias  o capilares . Puede consistir en un simple sangrado de poca cantidad como el caso de una pequeña herida en la piel o de una gran pérdida de sangre que amenace la vida. Es una lesión que desencadena una pérdida de sangre, de carácter interno o externo, y dependiendo de su volumen puede originar diversas complicaciones anemia… .

Según el origen  de hemorragia :

  • Hemorragia interna: Es la ruptura de algún vasos sanguíneos  en el interior del cuerpo.
  • Hemorragia externa: Es la hemorragia producida por ruptura de vasos sanguíneos a través de la piel , este tipo de hemorragias es producida frecuentemente por heridas abiertas.
  • Hemorragia exteriorizada: como el recto (rectorragia), la boca procediendo del sistema digestivo (hematemesis) o del sistema respiratorio (hemoptisis), se suelen asociar al vómito y a la tos respectivamente, la nariz (epistaxis), la vagina (metrorragia), la uretra (hematuria), el oído (otorragia).

Según el tipo de  vaso sanguíneo roto:

  • Hemorragia capilar: Es la más frecuente y la menos grave, pues los capilares  sanguíneos  son los vasos más abundantes y con poca presión de sangre, ocurre en los raspones o  excoriaciones. La sangre fluye en sábana: no se puede visualizar vasos sangrantes.
  • Hemorragia venosa: El sangrado procede de pequeñas lesionadas y la sangre sale de forma continua, pero sin fuerza: la sangre es de color rojo oscuro.
  • Hemorragia arterial: Es la más grave. El sangrado procede de arteriales lesionadas y la sangre sale en forma de chorro intermitente cuando las arterias son de mayor calibre: la sangre es de color rojo rutilante. Cuando se trata de arterias de gran calibre como la arteria humeral, femoral o la aorta si no se trata a tiempo puede llegar a la muerte.





Según la causa  que la provoque , puede ser :

  • Rexis: solución de continuidad o rotura de un vaso, puede ser por una lesión por arma blanca.
  • Diabrosis: por corrosión de la pared vascular por tumores tiene los bordes mal definidos .
  • Diéresis: Es la hemorragia controlada producida por la incisión quirúrgica, no implica una mala praxis.
  • Diapédesis: aumento de la permeabilidad de los vasos sin perder su integridad anatómica con la consiguiente salida de elementos en forma.

Según dónde se localiza es muy importante saber cómo actuar o qué medidas tomar ante cada tipo de hemorragia.

  • Ante una hemorragia externa: hay que realizar una compresión directa, aplicando gasas sobre la herida y haciendo presión fuerte. La presión directa se puede sustituir por un vendaje cuando la herida pare de sangrar, cuando la superficie sea amplia o si hay más heridos para atender.Si la hemorragia se produce en las extremidades, se debe elevar la parte lesionada por encima del corazón, disminuyendo la presión de la sangre en el lugar de la herida y haciendo, en cambio, presión directa sobre la arteria correspondiente, según sean brazos o piernas, comprimiendo con la yema de los dedos el vaso sanguíneo contra el hueso situado debajo de la arteria.Si sangran los miembros superiores, haremos presión con la palma de la mano sobre la arteria braquial o humeral (situada en el brazo; hay que presionar a la altura de la flexura o parte delantera del codo).Si el sangrado se produce en los miembros inferiores, presionaremos con el talón de la mano en la ingle, sobre la arteria femoral, que recorre la pierna desde el muslo hasta la parte posterior de la rodilla.





  • Ante una hemorragia interna: si es capilar, basta aplicar frío local sobre la piel (protegiéndola con un paño o una gasa), ya que el frío contrae los vasos sanguíneos y reduce el hematoma. Si es venosa o arterial, tendremos que vigilar si el abdomen está sensible o rígido, si hay sensación de mareo o desvanecimiento, palidez extrema, pulso débil o imperceptible, o si aparecen hematomas, sangre en vómito o sangre por recto o vagina.



  • Ante una hemorragia exteriorizada: existen diversos tipos y formas de proceder
    • Otorragia (hemorragia en el oído): es la única que no hay que intentar detener, puesto que si no dejamos que salga la sangre, ésta se acumula en el interior del cráneo y puede ocasionar graves lesiones. Hay que tumbar al afectado del lado por el que se produce la hemorragia, colocar una gasa que empape y trasladarlo al hospital.



    • Epistaxis (hemorragia nasal): colocar a la persona sentada y con la cabeza inclinada hacia delante; tranquilizarlo y comprimir con dos dedos las fosas nasales durante al menos cinco minutos. Si al levantar la compresión, la hemorragia no ha cesado, será necesario reanudar la compresión. Cuando la hemorragia es importante, se utiliza el taponamiento con gasa enrollada y mojada en vaselina o agua oxigenada mientras se traslada a la persona a un centro sanitario.


    • Hemoptisis (hemorragia proveniente de bronquios o pulmones): colocar al afectado semi sentado (sentado con la espalda reclinada hacia atrás en un ángulo de unos 45 grados), aplicarle hielo en el tórax, conservar la materia expulsada tras los golpes de tos y acudir a un centro sanitario.


    • Hematemesis (sangre que sale por la boca proveniente de vías digestivas): colocar a la persona afectada en posición decúbito supino (acostada boca arriba en el sueño) y aplicar hielo en el abdomen.Hemorragia del ano: si son rectorragias, la sangre es de color rojo intenso, y habría que aplicar un apósito absorbente. Si son las llamadas melenas, las heces son de color negro y malolientes, lo que requiere un traslado urgente al hospital. si el sangrado es abundante, consultar con un profesional sanitario.





EVALUACIÓN DE LA GRAVEDAD 

El shock hipovolémico:es una situación grave que ocurre cuando se pierde gran cantidad de sangre, haciendo que el corazón deje de ser capaz de bombear la sangre necesaria para todo los órganos y tejidos, causando una descompensación a nivel metabólico y colocando la vida del individuo en riesgo.Este tipo de shock suele ocurrir después de un traumatismo generado por un accidente de tránsito o caídas de gran altura, pero también puede ocurrir durante una cirugía. Para tratar este shock y evitar complicaciones, es necesario acudir rápidamente al hospital para que se trate la causa que está originando la pérdida de sangre y compensarla a través de transfusiones sanguíneas o la reposición de fluidos a través de vía intravenosa.




Los signos del shock hipovolémico :Confusión o disminución de la lucidez mental. Sudor frío. Palidez y labios azulados.

La gravedad de una hemorragia depende de varios factores como son:  la velocidad , el volumen, edad de las personas ...

TÉCNICAS DE HEMOSTASIA

La mayor parte de las hemorragias se pueden controlar en unos diez minutos como máximo utilizando las técnicas de hemostasia que se explican en este apartado.

La hemostasia es un proceso fisiológico en donde ocurre una serie de procesos dentro de los vasos sanguíneos que tienen como objetivo parar un sangrado en la región donde se produjo una herida, manteniendo el flujo normal sanguíneo para el resto del organismo.

Las técnicas de hemostasia se aplican en el siguiente orden:  Aplicar presión directa sobre la herida con unas gasas  Mantenemos  la presión de nuestra mano sobre las gasas y si se empapan de sangre no las retiras, sino que colocas más gasas sobre las primeras. No se deben retirar las gasas,  Si la herida está en una extremidad procurar elevarla al mismo tiempo que mantienes la presión. Siempre que la extremidad no esté afectada por una fractura de una lesión en la columna. Al elevar el miembro afectado, se reduce la presión sanguínea favoreciendo la coagulación. Si la hemorragia es severa o si pasados 10 minutos observamos  si la hemorragia continúa, debes actuar sobre el flujo sanguíneo, Buscar la arteria principal de la extremidad afectada y presionarla con los dedos a fin de reducir la hemorragia( en el brazo se presiona la arteria humeral y en la pierna la presión se hace en la ingle).




COLOCACIÓN DEL TORNIQUETE

Utilizamos  una venda o Debe realizarse en el brazo o en el muslo, que al contar con un único hueso,. Dar dos vueltas alrededor de la extremidad, empezando de arriba hacia abajo y anudando arriba con un nudo sencillo. o Colocar un objeto rígido  sobre el nudo, fijándolo con dos nudos más. Fijar el objeto utilizado con una cinta adhesiva u otro material para no perder el efecto compresivo. 





ACTUACIÓN FRENTE A HEMORRAGIAS INTERNAS

Las hemorragias internas se acumula en una determinada cavidad orgánica o bajo la piel.la sangre se acumula en el interior del organismo sin salida al exterior . pueden provocar la muerte de la víctima, si esta no recibe el tratamiento rápidamente.

Las hemorragias internas pueden estar originadas por: Traumatismos, golpes violentos. 

Si se ha producido algunas de estas circunstancias lo que debemos hacer es:

  • Vigilar los signos de heridos.
  • Cubrir a la víctima con una manta o ropa, 
  • Mantenerlo tumbado en posición antishock, elevando  las piernas respecto al cuerpo 
  • No darle ni comida ni bebida 



ACTUACIÓN EN HEMORRAGIA EN ORIFICIOS NATURALES

  • Epistaxis: es la salida de sangre por la nariz , lo que demos hacer en una epistaxis Sentar a la víctima inclinado la cabeza hacia delante, presionar sobre el tabique de la nariz con los dos dedos pulgar.



  • Otorragia: es la salida de sangre por el oído, lo que debemos hacer : colocar al herido en posición lateral sobre el oído sangrante.



  • Hemorragias en la boca : pueden tener su origen en las encías, suelen revertir menos gravedad. Si el origen es el sistema digestivo recibe el nombre hematemesis. Si la hemorragia pproviene  del sistema respiratorio recibe el nombre de hemoptisis.