lunes, 31 de mayo de 2021

FRACTURAS Y LUXACIONES

 FRACTURAS Y LUXACIONES 

La fractura es la rotura total o parcial de un hueso. Se producen a consecuencia de un traumatismo, aunque algunas enfermedades como la osteoporosis, pueden originar una fractura sin traumatismo previo. 

Se pueden clasificar en:

- - 

Fracturas incompletas: en este caso la fractura no alcanza toda la sección del hueso, por lo que los fragmentos del mismo no llegan a separarse. 

Fracturas completas: la fractura alcanza toda la sección del hueso por lo que puede producirse un movimiento de los fragmentos óseos. El movimiento de estos fragmentos óseos daña los tejidos musculares de la zona, pudiendo llegar a romper la piel. 

Fracturas cerradas: en este caso la piel de la zona no se rompe, con lo que no existe riesgo de infección. 

Fracturas abiertas: se produce la rotura de la piel, poniendo en contacto el hueso fracturado con el exterior. Este tipo de fracturas son graves por el riesgo de hemorragia grave e infección. 

Atención inicial en fracturas. 

Realizar una valoración inicial del estado del herido y alertar a los servicios de emergencias en caso necesario. 

Evitar mover al herido. 

Retirar anillos, pulseras y relojes si la fractura ha afectado a una extremidad superior. Al hincharse por la inflamación, ya será más complicado retirarlos. 

En caso de fracturas abiertas con hemorragias, intentar controlar la hemorragia. 

Sólo en caso de no poder recibir asistencia, inmovilizar la zona de la fractura, incluyendo las articulaciones adyacentes, con férulas rígidas, evitando siempre movimientos bruscos de la zona afectada. 

Fractura del cráneo. 

Aquí lo realmente importante, más que la fractura en sí, es que el Sistema Nervioso Central haya podido sufrir daños. La mayoría de los síntomas que exploramos están directamente relacionados con la afectación del sistema nervioso central. 

Ante una fractura de cráneo debemos saber que:
La posición antishock es inadecuada pues aumenta la presión craneal. En este tipo de fracturas la epistaxis y la otorragia no se deben taponar. Traumatismos de la columna vertebral. 

La gravedad de un traumatismo en la columna vertebral viene determinada no sólo por las lesiones que pueden sufrir las vértebras, sino especialmente por la posible afectación de la médula espinal. Pueden verse afectadas funciones motoras y sensitivas en las zonas del cuerpo que se corresponden con la raíz nerviosa dañada. 

Ante esta situación debemos:
Controlar la permeabilidad de la vía aérea. Solicitar asistencia médica urgente. 

Evitar que se mueva al herido y si está consciente, pedirle que evite cualquier movimiento brusco. Lo podemos mover si lo necesitamos, manteniendo el eje cabeza-cuello-tronco como si fuese un único bloque rígido. 

Vigilar las constantes vitales periódicamente. 

Atención inicial en luxaciones 

La luxación es la separación permanente de las superficies articulares, de forma que los huesos que forman la articulación quedan fuera de su sitio. Pueden ser completas, cuando la separación es total, o incompletas, parciales o subluxaciones, cuando una porción de las superficies articulares sigue en contacto, aunque de una forma anormal. 

Ante una luxación nuestra actuación debe ser la siguiente: 

- - 

Inmovilizar la articulación afectada tal y como se encuentre si vamos a trasladar al herido. Si la luxación afecta a las extremidades inferiores se pedirá atención médica “in situ” para el traslado del herido con medios adecuados.
No reducir la luxación. 

Traslado a un centro sanitario para su reducción y tratamiento por personal facultativo o solicitud de atención médica. 

Inmovilización de las extremidades 

Una inmovilización se hace con el objeto de impedir todo movimiento de una zona lesionada, y así, no agravar las lesiones existentes por daños en músculos, nervios y vasos. Además la inmovilización reduce el dolor. 

En caso de lesiones o fracturas del brazo, antebrazo o clavícula, se procede a la inmovilización de la zona afectada mediante el uso de un cabestrillo. 

> Inmovilización del húmero 

  • -  Emplear dos férulas (almohadilladas previamente). El largo debe ser suficiente como para abarcar las articulaciones adyacentes (a ambos lados de la fractura).
  • -  Fijar las férulas mediante tiras flojas en un primer momento.
  • -  A continuación ajustar progresivamente sin tirones.
  • -  La posición de los nudos ha de caer sobre la férula y en la parte externa del brazo.
    Nunca en la zona de la fractura.
  • -  Colocar un cabestrillo, para inmovilizar el codo.
  • -  Colocar dos tiras de tela o un vendaje ancho sobre el tórax y brazo lesionado, para
    inmovilizar el hombro.
    > Inmovilización del codo: nos podemos encontrar el brazo de la víctima en dos posiciones: estirado o flexionado (sostenido por la propia víctima). El objetivo es inmovilizar la articulación.
    > Inmovilizaciones del antebrazo, muñeca y mano: se procede igual que para la inmovilización del húmero, pero sin necesidad de sujetar el brazo sobre el tórax.
    > Inmovilización del muslo y cadera: la inmovilización ha de intentar cubrir toda la extremidad inferior y llegar hasta la zona de las costillas.
    > Inmovilización de la pierna: en caso de que la lesión afecte a la pierna, la férula debe cubrir desde el tobillo hasta la zona del muslo.






 FRACTURAS Y LUXACIONES

La fractura es la rotura total o parcial de un hueso. Se producen a consecuencia de un traumatismo, aunque algunas enfermedades como la osteoporosis, pueden originar una fractura sin traumatismo previo.

Se pueden clasificar en:

Fracturas incompletas: en este caso la fractura no alcanza toda la sección del hueso, por lo que los fragmentos del mismo no llegan a separarse.

Fracturas completas: la fractura alcanza toda la sección del hueso por lo que puede producirse un movimiento de los fragmentos óseos. El movimiento de estos fragmentos óseos daña los tejidos musculares de la zona, pudiendo llegar a romper la piel.


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Fracturas cerradas: en este caso la piel de la zona no se rompe, con lo que no existe riesgo de infección.

Fracturas abiertas: se produce la rotura de la piel, poniendo en contacto el hueso fracturado con el exterior. Este tipo de fracturas son graves por el riesgo de hemorragia grave e infección.



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Atención inicial en fracturas.

Realizar una valoración inicial del estado del herido y alertar a los servicios de emergencias en caso necesario.

No mover al herido.

Retirar anillos, pulseras y relojes si la fractura ha afectado a una extremidad superior. Al hincharse por la inflamación, ya será más complicado retirarlos.

En caso de fracturas abiertas con hemorragias, intentar controlar la hemorragia.

Sólo en caso de no poder recibir asistencia, inmovilizar la zona de la fractura, incluyendo las articulaciones adyacentes, con férulas rígidas, evitando siempre movimientos bruscos de la zona afectada.

Fractura del cráneo.

Aquí lo realmente importante, más que la fractura en sí, es que el Sistema Nervioso Central haya podido sufrir daños. La mayoría de los síntomas que exploramos están directamente relacionados con la afectación del sistema nervioso central.



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Ante una fractura de cráneo debemos saber que:


La posición antishock es inadecuada pues aumenta la presión craneal. En este tipo de fracturas la epistaxis y la otorragia no se deben taponar. Traumatismos de la columna vertebral.

La gravedad de un traumatismo en la columna vertebral viene determinada no sólo por las lesiones que pueden sufrir las vértebras, sino especialmente por la posible afectación de la médula espinal. Pueden verse afectadas funciones motoras y sensitivas en las zonas del cuerpo que se corresponden con la raíz nerviosa dañada.

Ante esta situación debemos:

Controlar la permeabilidad de la vía aérea. Solicitar asistencia médica urgente.

Evitar que se mueva al herido y si está consciente, pedirle que evite cualquier movimiento brusco. Lo podemos mover si lo necesitamos, manteniendo el eje cabeza-cuello-tronco como si fuese un único bloque rígido.

Vigilar las constantes vitales periódicamente.


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ATENCIÓN INICIAL EN LUXACIONES

La luxación es la separación permanente de las superficies articulares, de forma que los huesos que forman la articulación quedan fuera de su sitio. Pueden ser completas, cuando la separación es total, o incompletas, parciales o subluxaciones, cuando una porción de las superficies articulares sigue en contacto, aunque de una forma anormal.



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Ante una luxación nuestra actuación debe ser la siguiente:

1. Inmovilizar la articulación afectada tal y como se encuentre si vamos a trasladar al herido. Si la luxación afecta a las extremidades inferiores se pedirá atención médica “in situ” para el traslado del herido con medios adecuados.

2. No reducir la luxación.

3.  Traslado a un centro sanitario para su reducción y tratamiento por personal facultativo o solicitud de atención médica.

Inmovilización de las extremidades

Una inmovilización se hace con el objeto de impedir todo movimiento de una zona lesionada, y así, no agravar las lesiones existentes por daños en músculos, nervios y vasos. Además la inmovilización reduce el dolor.

En caso de lesiones o fracturas del brazo, antebrazo o clavícula, se procede a la inmovilización de la zona afectada mediante el uso de un cabestrillo.

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(Pincha en la imagen para ver los pasos a seguir para un cabestrillo improvisado)



> Inmovilización del húmero

  • -  Emplear dos férulas (almohadilladas previamente). El largo debe ser suficiente como para abarcar las articulaciones adyacentes (a ambos lados de la fractura).
  • -  Fijar las férulas mediante tiras flojas en un primer momento.
  • -  A continuación ajustar progresivamente sin tirones.
  • -  La posición de los nudos ha de caer sobre la férula y en la parte externa del brazo.
    Nunca en la zona de la fractura.
  • -  Colocar un cabestrillo, para inmovilizar el codo.
  • -  Colocar dos tiras de tela o un vendaje ancho sobre el tórax y brazo lesionado, para
    inmovilizar el hombro.
    > Inmovilización del codo: nos podemos encontrar el brazo de la víctima en dos posiciones: estirado o flexionado (sostenido por la propia víctima). El objetivo es inmovilizar la articulación.
    > Inmovilizaciones del antebrazo, muñeca y mano: se procede igual que para la inmovilización del húmero, pero sin necesidad de sujetar el brazo sobre el tórax.
    > Inmovilización del muslo y cadera: la inmovilización ha de intentar cubrir toda la extremidadinferioryllegarhastalazonadelas costillas.
    > Inmovilización de la pierna: en caso de que la lesión afecte a la pierna, la férula debe cubrir desde el tobillo hasta la zona del muslo.


    >Inmovilización del codo: Nos podemos encontrar con el brazo de la víctima en dos posiciones: Estirado o flexionado (sostenido por la propia víctima). Tu objetivo será inmovilizar la articulación, tal y como la encuentres.
    >Inmovilizaciones del antebrazo, muñeca y mano: se procede igual que para la inmovilización del húmero, pero sin necesidad de sujetar el brazo sobre el tórax. En lesiones graves de las extremidades inferiores, debemos evitar movilizar al herido, especialmente en fracturas, pero en caso de ser necesario el traslado, realizaremos una inmovilización de la extremidad afectada.
    >Inmovilización del muslo y cadera: la inmovilización ha de intentar cubrir toda la extremidad inferior y llegar hasta la zona de las costillas.

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      1. Disponer una férula de largo suficiente como para cubrir desde los pies hasta la axila (si se dispone de una segunda férula, se colocará en la cara interna, desde la ingle hasta el talón).
      2. Alinear ambas extremidades a fin de que la extremidad sana actúe como férula para la dañada.
      3. Colocar un almohadillado entre ambas piernas.
      4. Deslizar las tiras de sujeción bajo los huecos anatómicos como son la
        cintura, rodilla y tobillos.
      5. Fijar la férula por la cara exterior de la extremidad, procurando movilizarla lo mínimo posible. Utilizando los pañuelos la sujetamos, anudando en el lateral externo y siempre sobre la férula, no sobre la extremidad afectada. Colocamos dos tiras entre las caderas y las rodillas y otras dos entre las rodillas y los tobillos para dejar inmovilizada la articulación.
      6. Inmovilizar los pies mediante un vendaje en ocho. Es decir, pasar un pañuelo o tira largo por debajo de los tobillos y cruzarlo por encima de los pies realizando el nudo en la zona de la suela del calzado.
    • >Inmovilización de la pierna: en caso de que la lesión afecte a la pierna, la férula debe cubrir desde el tobillo hasta la zona del muslo. Para inmovilizar la extremidad debes actuar igual que en el caso anterior.

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